viernes, 4 de noviembre de 2011

Historia 2: Capítulo 6


No podía aceptar que me estaba muriendo. Y ¿así? Todo lo que había hecho era tumbarme a descansar y de golpe me estaba muriendo.
No.
No iba a morir de una manera tan absurda. No lo permitiría.
Avancé hacia mi cuerpo obviando la fuerza que me arrastró fuera de mi cuerpo, dispuesta a volver a él. No obstante, no sería tan fácil. Pensé que al acercarme mi cuerpo me absorbería dentro otra vez,  pero esto no ocurrió.
Cuando toqué mi cuerpo lo atravesé como si de aire se tratara. Lo intenté una vez más con el mismo resultado. No podía ser. No podía regresar a mi cuerpo.
Entonces, ¿estaba ya muerta? ¿Todo se había acabado para mí?
No.- dijo una voz en mi mente.
Una voz que me resultaba terriblemente conocida, pero que no lograba identificar.
Tienes que vivir. No puedes rendirte.- dijo la voz.
Yo quiero vivir, pero no se cómo puedo volver a mi cuerpo.- contesté en mi cabeza.
El colgante. Utiliza el colgante.
¿El colgante? ¿Cómo?
Pero la voz ya no contestó. Se había ido. Mientras me hablaba la había sentido junto a mi, detrás de mi espalda sujeta a mis hombros a la vez que me hablaba al oído, pese que la oía en mi cabeza. No me había girado a mirar quien era. Nuevamente el instinto me decía que no era momento de saber. Pero si sabía que se trataba de una mujer joven, quizás una chica.
Ahora no tenía tiempo para pensar en ella. Debía volver a mi cuerpo. Y todo lo que sabía es que para ello necesitaba el colgante. Quise sacarlo de entre mi camiseta, pero no podía, ya que la atravesaba como si no hubiera nada.
Pese a ser inmaterial y atravesarlo todo, el colgante sintió mi roce. La esmeralda comenzó a brillar y un leve resplandor se adivinaba por debajo de mi ropa. Noelia lo vio y descubrió el colgante, mientras la esperanza iluminaba su rostro.
- ¿Eli?- dijo deteniendo su llanto.- Vamos, tu puedes.
Una vez más, traté te alcanzar el colgante, pero mi mano seguía pasando a través de él.
Así no.- habló la voz de nuevo.-Con la mente. Trata de alcanzarlo con la mente.
Cerré mis ojos obedeciéndola otra vez. Y traté de concentrarme en el colgante, su gema, la esmeralda, su brillo…
Instintivamente levanté una mano hacia el colgante y toqué la esmeralda con la yema del dedo corazón y mis ojos se abrieron de golpe, tanto los de mi cuerpo como los de mi espíritu.
El resplandor verde de la esmeralda me cegó por completo obligándome a parpadear varias veces seguidas, pero cuando lo hice descubrí que lo había hecho con los ojos de mi cuerpo. Había vuelto, lo había logrado.
Noelia me abrazó y retomó su llanto con fuerzas renovadas.
- ¡Gracias al cielo que estás bien! No sabes el susto que me has dado.
Ella se retiró un momento para mirarme a los ojos tratando de convencerse de que estaba bien. Entonces dirigió su mirada hacia abajo y sus ojos se abrieron hasta lo imposible.
Seguí su mirada con la mía y descubrí que mi colgante estaba cambiando.
La esmeralda había perdido todo su brillo y resplandor y estaba quebrada en varios pedazos. Me quité el colgante y lo levanté para verlo mejor. Una pequeña chispa de luz ganaba fuerza en el interior de la gema, ahora gris y opaca.
Un nuevo resplandor surgió ante nuestra mirada sorprendida e incrédula, dejando como resultado una gema nueva. Reparada, más brillante que la anterior y más hermosa, con un nuevo color. Un zafiro.
- Oh Dios…- susurró.- Tu gema… ha cambiado…- Noelia alzó la vista hasta encontrase con mis ojos.- Eso significa que… eres la Lider de Las Damas de esta generación.
Efectivamente. Mi poder había crecido, aun cuando yo no sabía aun ningún hechizo ni conjuro. Tenia que aprender los libros rápido, antes de que volviera a cambiar. De lo contrario estaría en un buen lío. No sabía que sucedería cuando la gema volviera a cambiar, pero sí que debía comprender los alcances de mi poder para entonces o se descontrolaría. Y eso sería un autentico desastre.
- Tenías que ser tú.- sonrió.- Una da Dama con cuatro Guardianes. Estarás más protegida que cualquier otra Dama, como debe ser ya que eres la más poderosa y muchos querrán utilizarte.
Ella tomó mi colgante, lo pasó por mi cabeza y lo ocultó bajo mi camiseta.
- Nadie debe saberlo. Nadie debe saber que la Lider de Las Damas ha aparecido.
En ese momento entraron al claro corriendo los chicos. Oscar iba el primero, guiando a David y Guille, quienes lo seguían pisándole los talones. Jaime iba el último. Justo antes de entrar al claro,  pasaron a Oscar, dejándolo atrás junto a su hermano. Ya no necesitaban que nadie les mostrara el camino.
Llegaron a mi lado como una exhalación y se arrodillaron para comprobar mi estado. Noelia fue hacia sus hermanos para abrazarlos buscando su confort, dejándoles a mis Guardianes espacio para atenderme.
- ¿Qué ha pasado?- preguntó David alarmado.- ¿Te encuentras bien?
Yo era incapaz de hablar. La energía para regresar a mi cuerpo y para romper la gema y sustituirla por otra había sido demasiada, dejándome exhausta. Apenas pude negar levemente con la cabeza.
- Está agotada.- dijo Guille.- ¿Qué habéis estado haciendo?
- No hicimos nada.- contestó Jaime.- Llegamos al claro y Noelia fue al arroyo a refrescarse y jugar con el agua mientras nosotros nos tumbamos a la sombra de este árbol. Entonces, cuando me di cuenta de que no escuchaba su respiración, me giré y traté de hacerla reaccionar. Noelia y yo no sabíamos que hacer. Nada funcionaba. Por eso fui a buscaros.
Vi la mirada desconfiada de David hacia Jaime y Noelia y quise contarles todo. Contarles que en el bosque había algo extraño y mágico que me atraía hacia él, que no sabía lo que era pero que había sido el causante de todo. Sin embargo, dije no nada.
Me quedé callada y no fue porque no pudiera hablar, que no podía, sino porque algo dentro de mí me decía que no lo hiciera. Aun cuando eso significara que no me permitieran acercarme a Noelia y sus hermanos por algo que no había sido culpa suya, aun cuando la culpa por no defenderlos fuera casi insoportable.
Noelia se percató de mi mirada torturada y cerró los ojos negando con resignación, tratando de hacerme saber que todo estaba bien, que debía mantener en secreto lo de mi gema y mi aumentado poder.
- Guille, nos vamos.- dijo David cargándome en sus brazos.- No sé que es lo que habrá pasado, pero no creo que haya sido solo eso que dices. Ha tenido que pasar algo más para provocar esto.
David salió del claro caminando a paso tranquilo con Guille a su lado y conmigo en brazos, dejando a Noelia y sus hermanos allí. Yo me acomodé en sus brazos, dispuesta a dormir durante varios días seguidos.
- Descansa,- susurró David.- nosotros cuidaremos de ti mientras duermes.- besó mi frente.
Mis ojos se cerraron por el cansancio y enseguida caí en un profundo sueño. Un sueño en el que volví a escuchar esa voz que me salvó momentos antes en el claro.
Sabía que estarías bien.- afirmó con seguridad.
¿Quién eres? ¿Por qué me has ayudado? ¿Y qué es lo que ha pasado exactamente?
Esas son muchas preguntas.- dijo amablemente.- Quizás la más importante sea qué ha pasado, y creo que tu misma lo has deducido ya, ¿no?
Sentí que algo me llamaba nada más adentrarme en el bosque. Eso tiró de mí lo suficientemente fuerte para sacarme de mi cuerpo, pero ¿cómo pudo hacer eso?
En ese bosque se oculta un objeto muy poderoso y peligroso a la vez, tu misma lo has experimentado. Sin embargo aun es pronto para que tengas todas las respuestas a tus preguntas. Debes dedicar más tiempo a estudiar la magia que posees, que ahora es más poderosa. Aun no eres más que una novata, sentiste algo extraño en el bosque y aun así bajaste la guardia, permitiendo a esa magia atraparte.
Yo… no sabía que eso podía suceder.- traté de excusarme.
Lo habrías sabido si en vez de hacer el tonto escapándote estudiaras más.- dijo con dureza.
¿Cómo podía ella saber eso? ¿A caso había estado observándome?
Yo sé todo de ti. Eres el motivo de que esté aquí.
¿Qué quieres decir con “aquí”?- pregunté.
Yo también soy una Dama, o debería decir era, porque ya estoy muerta.
¿Muerta? Pero por su voz sonaba muy joven…
Morí con 19 años. Solo uno más de los que tú tienes ahora.
¿Cómo? ¿Te mataron los de La Orden de la Oscuridad?
No. Mi muerte fue voluntaria.
¿Te suicidaste?
Me sacrifiqué.
¿Por qué?
Porque solo así podría ayudarte cuando llegara el momento.
¿Te sacrificaste por mí? ¿Por qué?
Debía hacerlo. Tuve un sueño, una premonición. Debía evitar que se cumpliera o sería el fin de todos cuantos quería. Aunque en mi sacrificio me llevé por delante a mis padres…- su voz se quebró en ese punto.- Mi madre supo lo que sucedía aunque nunca se lo dije y me brindó toda su ayuda para hacer el sacrificio.
¿Y qué fue de tu padre?
Haces muchas preguntas, ¿lo sabías?- su tono se volvió amargamente divertido.- Pero eso me encanta de ti. No se trataba de quitarme la vida así como así. No servía que muriera de cualquier manera. Debía asegurarme de que mi espíritu siguiera con vida y mis poderes intactos para poder utilizarlos más adelante. Necesitaba un hechizo que consumía mucha magia y energía, pero como he dicho mis energías debían estar intactas, ya que no se regenerarían con un descanso como cuando estaba viva. Mi madre dio su energía, matándola en el proceso.- su voz volvió a quebrarse al recordar el sacrificio de su madre.- Sabíamos que tanta magia alertaría a nuestros enemigos, por lo que tratamos de alejar a nuestros Guardianes. Les dijimos que necesitábamos que nos trajeran algunas hierbas para hacer conjuros, pero se negaron a ir los dos y dejarnos solas. De modo que mi padre se quedó con nosotras, mientras que mi hermano se marchaba. No podíamos decirle la verdad a mi hermano o jamás se hubiera ido. Pero era necesario. Nosotras íbamos a morir de cualquier manera. Y él no podría detenernos. Mi padre comprendió todo cuando se lo contamos. Sabía que debíamos hacerlo y que no habría un mañana para nosotras, y no quiso abandonar a mi madre. La amaba demasiado para seguir sin ella, no podría soportar el dolor. Así que le permitimos que se quedara, dándonos tiempo para terminar el hechizo cuando La Orden de la Oscuridad apareció. Él luchó contra una treintena de hombres, sabiendo que lo matarían, mientras realizábamos el hechizo con tanta premura como era posible.
Entonces, ¿tu hermano sigue con vida? ¿Qué fue de él?
Él regresó antes de lo previsto y se unió a la lucha. Pero mi padre lo detuvo antes de que se le hiciera imposible escapar. Él lo noqueó y lo dejó tirado en el jardín. De esa manera los de La Orden de la Oscuridad no repararían en él. Mi hermano debía permanecer con vida aun cuando él no sabía la importancia de su papel en un futuro no muy lejano. Cuando despertó ya era demasiado tarde para que pudiera hacer nada. Todos los que quedábamos en la casa  estábamos muertos. Lo único que pudo hacer fue quemar la casa para que todos pensaran que se trataba de un simple incendio.
¿Y qué ocurrió después?
¿Aun no lo has entendido? Él tenía una misión que cumplir. Tal vez no le dije lo que yo planeaba hacer, pero si que le conté algunas cosas, dejándole un mensaje para ti.
¿Para mí?
Sí. La persona por la que me sacrifiqué fuiste tú, de modo que él tendría que protegerte para asegurar que siguieras con vida hasta el momento de la profecía. Entonces sería mi momento de actuar y poder descansar en paz. Eli, llevo un año velando por ti y tratando de mantenerte a salvo, como hoy. Pero no siempre me ha correspondido a mí cuidarte. Eso es para lo que están los Guardianes, de modo que mi hermano está protegiéndote como un Guardián más.
¿Tu hermano es mi Guardián? El único Guardián que no es hermano mío es…
La figura de una chica joven empezó a materializarse delante de mí. Era más alta que yo y con más curvas. El pelo que le llegaba hasta la parte baja de la espalda era rubio y liso. Su cara tenía unas facciones muy conocidas para mí y unos grandes ojos verdes.
Bi… Bibiana…
Es hora de que despiertes, prima.- Se inclinó para coger mi rostro entre sus manos y besar mi frente a modo de despedida.