jueves, 3 de noviembre de 2011

Historia 1: capítulo 9


Quedé con verme con el Entrenador Staton al final de las clases para hablar del equipo. De modo que al sonar el timbre que anunciaba el final de la última agarré mis cosas y fui a la pista deportiva donde lo encontré junto con cuatro chicas y seis chicos.
Una de las chicas era robusta y de piel morena. Llevaba el pelo corto negro recogido en una pequeña coleta en la parte trasera de su cabeza, destacando sus redondos ojos verdes y sus labios marrones. A su lado se encontraba dos chicas gemelas, altas y delgadas sin curvas. Sus rostros, enmarcados por sus cabellos castaños cortos y rizados, estaban presididos por unos almendrados ojos color miel, una nariz perfecta y unos labios lisos y carnosos. La cuarta chica, una japonesa, era bajita y de aspecto frágil, como una muñeca. Su pelo largo ondulado y rojo junto con sus grandes ojos negros y sus mejillas rosadas aumentaban este hecho.
En cuanto a los chicos, no había nada destacable. Tal y como era esperar de chicos deportistas, todos eran altos, delgados y fibrosos, unos más musculosos que otros, más bronceados y con el pelo más largo o corto.
- Bien.- dijo el entrenador girándose hacia mí.- ya estamos todos. Bueno, pues ya tenemos equipo femenino de hockey sobre patines. Déjame que te presente a todos.- miró a los chicos.- Ellos son el equipo masculino: Robert, el portero;- señaló al más musculoso de todos, con la cabeza rapada y expresión de tipo duro.- Danniel, el actual suplente;- era el chico más pálido de todos, que esbozó una tímida sonrisa.- y ellos cuatro, los jugadores: Matthew, Thomas, William y Scott.
Los cuatro dieron un breve saludo con la mano antes de que el entrenador se girara hacia las chicas, mis compañeras de equipo.
- Y ellas serán tus compañeras. Ursula, a quién ya hemos dado el puesto de portera.- la chica robusta saludó con la cabeza.- Ella es realmente buena bajo la portería, ha estado entrenandose desde que empezó el curso con los chicos y les ha puesto bastante difícil el marcar. Las gemelas son Pamela y Tasha. Su compenetración es increible, supongo es cierto eso que dicen de que los gemelos se leen la mente. En el campo hacen un trabajo espectacular, dan mucho juego a la pelota con sus numerosos y precisos pases.- ellas saludaron con identica sonrisa angelical, inclinando la cabeza hacia un lado y levantando la mano contraria, cada una hacia un lado. Increible.- Y por último, pero no menos importante, nuestra pequeña y escurridiza Rima.- la japonesa hizo una leve inclinación con la cabeza.- Se qué su aspecto te parecerá el de una chica más interesada en moda que en el deporte, pero en realidad es un pequeño monstruo. Es veloz, ágil y con una gran inventiva.- entonces se giro hacia mí.- Ahora es tu turno. Para presentarte y demostrar tus habilidades. No se si habrás traído ropa deportiva…- negué con la cabeza.- entonces alguna de las chicas de tejará algo y haremos un partido de entrenamiento contra los chicos. Adelante, id a cambiaros.
Las chicas y yo nos dirigimos al interior del gimnasio para ir a los vestuarios de la izquierda, mientras que los chicos iban al de la derecha. Allí, una de las gemelas me ofreció unos pantalones cortos negros de gimnasia y una camiseta azul celeste de tirantes.
- Gracias, pero creo que solo necesitaré los pantalones.
- Como quieras,- contestó encogiéndose de hombros.- Por cierto, yo soy Tasha, pero puedes llamarme Tash y a mi hermana Pam. Se que muchos nos confunden, incluido el enetrenador Staton, pero aprenderas a diferenciarnos.
- Yo soy Rebeca, pero podéis llamarme Bec.
- Sí,- intervino Ursula.- y más vale que lo hagas pronto. Quiero decir, que el campeonato empieza pronto y tendrás que saber a quien llamas para pasarle la pelota.- Sin embargo, a pesar del tono amenazador de sus palabras, sus cara decía que hablaba más en broma que en serio.- A mí puedes llamarme Sulie.
- Si no puedes distinguirlas siempre podemos hacer que se peinen diferente o algo,- bromeó Rima.- además las camisetas tienen el nombre.
Todas ellas se habían puesto el uniforme del equipo para entrenar. Consistía en una falda pantalón negra con dos listas moradas, unas medias negras con las dos listas moradas en la parte superior, una camiseta de manga la sisa morada con las mangas, el cuello redondo y el filo de abajo negros. En la espalda de la camiseta había un número con el nombre de la jugadora en el superior negros bordeados en blanco. En el pecho tenían nuevamente el número, en el lado derecho, y el emblema del colegio en el izquierdo. Además llevaban protecciones: espinilleras, coderas, rodilleras y guantes. Y Sulie casco, guardas, guantes, protecciones para el pecho, muslos, coderas y collarín protector.
- Eh… chicas… ¿realmente necesitáis hoy todas esas protecciones? Quiero decir, se trata de un partido de entrenamiento para ver como juego, ¿no?
- Sí, pero es contra los chicos, y ellos pueden ser muy duros. No te preocupes, seguro que el entrenador tiene preparadas algunas protecciones para ti del almacén.
Efectivamente. Allí en la pista se encontraba el entrenador con las mismas protecciones que las chicas llevaban listas para entregármelas, y los chicos vestidos también con el uniforme masculino, igual que el femenino, pero con pantalones auténticos, y las protecciones debidamente colocadas.
- Bueno, ahora tenemos un pequeño problema en el que no había pensado.- dijo el entrenador.- No tenemos patines para ti.
- Yo tengo los míos, digo, no son de cuatro ruedas como los reglamentarios, pero para el entrenamiento podrían valer.
- ¿Estas segura? Estarás en desventaja, ya que ellos tendrán más estabilidad con cuatro ruedas paralelas y frenarán con mayor precisión que tú, que llevarás patines en línea.
- Estoy segura de que me apañaré bastante bien.
- De acuerdo. Entonces colócate las protecciones y empezamos. Todos están esperando para verte.
Aaron Staton se dirigió al centro de la pista, donde los demás lo esperaban y dio instrucciones.
- Bien chicos, quiero que no olviden que juegan contra las chicas, que por mucho que se empeñen en demostrar su fuerza, si aplicáis toda vuestra fuerza bruta las lastimareis y no quiero lesiones. El campeonato está a la vuelta de la esquina, y ahora que por fin el equipo está completo no quiero ningún problema. Una lesión en el equipo de las chicas supone la retirada del campeonato. ¿Entendido?
- Sí entrenador.- contestaron todos los chicos a una.
- Otra cosa. No tenemos patines de cuatro ruedas para Rebeca, de modo que usará los suyos de línea.
- ¿De línea?- preguntó uno de los chicos, creo que su nombre era Scott.- Entonces no tendrán nada que hacer, las aplastaremos. Será como si jugaran con una menos.- rió escandalosamente.
- Scott.- sus risas se detuvieron abruptamente y me miró con una mezcla de incredulidad y diversión.- ¿Qué tal si te ríes después de verme jugar? Tal vez te haga tragarte tus palabras y tus burlas.- dije dejando que todo el ácido que sentía por los hechos de Ben se filtrara en mis palabras.
El entrenador se aclaró la garganta a modo de recordatorio de aun seguía allí.
- Ocupad vuestros puestos. Empezamos al toque del silbato.
Robert y Sulie se deslizaron hacia la portería dispuestos a no dejar traspasar ninguna pelota hacia sus redes. Scott, como capitán del equipo masculino, se aproximo al entrenador, que oficiaría como arbitro. De parte de nuestro equipo fue Rima. Mientras tanto, las gemelas se colocaron por el campo, actuando tanto como defensas, Pam a la izquierda y Tash a la derecha. Supuse que yo, junto con Rima, me ocuparía de atacar. Aunque técnicamente  teníamos libertad para movernos por todo el campo. En el equipo de los chicos, Thomas y Matthew ocuparon sus puestos de defensa, mientras que William esperaba a Scott igual que yo a Rima, para sabe quien efectuaría el saque.
Vi como Rima se acercaba mientras que el entrenador le entregaba la pelota a Scott, quien fue a colocarla en el centro del círculo para sacar en cuanto el entrenador Staton hiciera su señal con el silbato.
- Sacan ellos.- informó Rima.- Scott tiene un saque realmente fuerte. Lo más probable es que en esta jugada haga gol.
- En ese caso habrá que impedirlo como sea.
- ¿Qué quieres decir?
- Pues que habrá que quitársela antes siquiera de que la golpeé.
-¡¿Qué?!- se sobreslató.- ¿Estás loca?
- En el momento en que pite el árbitro cualquiera puede tocar la pelota. Si ellos se demoran podemos hacerlo perfectamente.
- Pero en el momento en que Scott vea que nos lanzamos hacia él golpeará mandándola fuera de nuestro alcance.
- No si actuamos bien. En cuanto Aaron pite muévete como lo hagas siempre cuando juguéis. Yo me encargaré del resto.
Rima me miró como si estuviera total e irremediablemente loca, pero me hizo caso. Ocupó su puesto y se preparó para jugar. Vi como Scott y William se preparaban para el pitido del silbato, de modo que yo también me preparé, lista para la carrera. Todo transcurría a cámara lenta, el entrenador Aaron hinchando su pecho para hacer sonar el silbato, el movimiento de su brazo mientras lo llevaba a sus labios, la mirada de complicidad entre los chicos.
Por fin el sonido esperado, mi momento para actuar. Me lancé hacia delante a la vez que sonaba el pitido que daba comienzo al partido mientras Scott aun no había reaccionado. Él giró su cabeza para verme llevar poniendo cara de sorpresa, desesperadamente intentó mover su brazo para golpear la pelota y pasarla inmediatamente a William, pero el pase fue precipitado y poco preciso, de modo que me hice con la pelota pasando entre ellos.
Seguí hacia delante, viendo por el rabillo del ojo como Rima estaba ya a mi derecha, solo a unos pocos pasos, para apoyarme. Matthew y Thomas me salieron al encuentro y yo hice un giro brusco colocandome de espaldas a ellos, para enfrentar a Scott y William que me seguían a solo unos palmos de distancia. Estaba casi atrapada. Ya era demasiado trade para que intentara escapar, pero aun podría sacar la pelota pasarsela a Rima, quien tendría todo despejado y solo tendría que enfrentarse al portero. Desde luego los chicos habían cometido un error bastante gordo aquí. Vi como Pam y Tash subían también para ayudar y al encontrar sus miradas me di cuenta de que también percibieron el error de los chicos.
Bien. Adelantando la pierna derecha coloqué la bola a la altura del pie derecho y al contactar esta con la cara plana del stick, giré la muñeca produciendo un movimiento de cuchara que me permitió levantar la bola del suelo. Una vez ahí, la golpeé fuertemente y la pase por mi derecha, entre los dos chicos tenía detrás y los dos que venían de frente, llegando hasta Rima, que la recibió por su derecha haciendo una parada alta, es decir, a un palmo del suelo.
Scott y los demás chicos siguieron la trayectoria de la pelota hasta Rima, quien ya estaba preparándose para lanzar a puerta con Flick. Ella dio un golpe de muñeca para montar la pelota en el stick y flexionó la rodilla derecha descendiendo la cadera y transfiriendo el peso hacia delante, facilitando la elevación de la bola.
Chica lista. Al tratarse de un lanzamiento elevado el portero tendría menos posibilidades de atraparla o detenerla. Ella le infligió la suficiente fuerza para que las posibilidades se redujeran al mínimo, pero sin olvidar la presión para ponerla lo más fuera posible del alcance de Robert.
Él se lanzó hacia su izquierda tratando de detener la bola, pero fue inútil. Finalmete se coló dentro y fue un gol en toda regla.
- ¡Sí!- grité de alegría mientras me unía a Rima delante la portería para celebrar el gol.- ¡Lo hiciste! ¡Marcaste!
-¿Yo?- dijo ella extasiada de felicidad.- ¡Fuiste tú! ¡Realmente hablabas en serio con lo de robarle la pelota en el saque!
- ¡Chicas! Son absolutamente geniales.- Nos felicitó Pam
- Y tú chica nueva, estás loca.- añadió Tash.
- ¡¿Que puedo decir?! Realmente me gusta ganar. Tal vez sea un partido de entrenamiento, pero también es mi momento para demostrar de lo que soy capaz, y no me gusta perder.
- ¡Así se habla! Ese es el espíritu chicas.- dijo Pam con entusiasmo.
- ¡Sí, vamos a machacarlos!- añadió Tash.
Durante el resto del entrenamiento continuamos haciendo las jugadas más dificiles para nuestros adversarios, innumerables quiebros, giros y golpes de muñecas. Todo esto terminó por darnos la victoria. En el momento en el que el entrenador anunció el final del partido todo el cansancio recayó sobre nosotras como una losa, pero también sobre los chicos, con la diferencia de que nosotras le habíamos ganado con un aplastante 5-1. ¿Y las chicas decían que ellos eran fieros?
El entrenador se acercó a nosotros nada más pitar el final con una sonrisa deslumbrante en su cara.
- ¡Genial! Absolutamente genial Rebeca.- me felicitó.- Y yo que pensé que estarías en desventaja respecto a los demás. No puedo a esperar a verte patinar con los patines reglamentarios.
- Gracias, entrenador Staton.
- Ya te he dicho que me llames Aaron.
- De acuerdo entrenador Aaron.
- Eso está mejor.- Volviendose hacia todas las chicas continúo.- Bueno, ahora que ya he visto a todos los miembros del equipo jugando juntos puedo dar el cargo de capitana. Antes quien más posibilidades de obtenerlo era Rima, pero creo que todas estareis de acuerdo con que debe ser Rebeca. Ella os ha llenado de espíritu ganador, ha hecho que os ilusioneis con ganar cuando pensabais que perderíais contra los chicos. Ella ha sabido llevaros a la victoria, y qué victoria. Así, ¿qué opinais vosotras?
- A favor.- anunció Sulie.
- Completamente a favor.- dijeron Pam Y Tash al unísono.
- De acuerdo.- dijo Rima.- Realmente no puedo negar lo evidente, ella es mejor capitana que yo.
- Felicidades Rebeca.- me hizo entrega de una banda blanca con una “C” en negro.- Eres la capitana del equipo.
- Gracias.- dije realmente sorprendida.
- Venga, se acabó el entrenamiento y la reunión. ¡Todos a las duchas!
- ¡Eh, chicos!- exclamó Pam.- ¿Qué les parece si salimos esta noche para celebrar?
- ¿Celebrar qué?- rió Danniel.- ¿Que les habéis dado una paliza?
- Para celebrar que este año las chicas también participaremos en el campeonato de hockey.- respondió Tash.
- Por mi no hay ningún problema.- la apoyó Matthew.- De hecho me parece una excelente forma de pasar la noche del viernes.
- Genial.- sentenció Rima.- Entonces nos vemos en unas… ¿tres horas? ¡¿Qué?! No me mireis así, una chica necesita arreglarse para salir, que es viernes.
- Está bien, en tres horas en lo de Bobbie. Allí nos vemos,- Scott se giró hacia mí.- y espero verte a ti también. Quiero hablar contigo, especialmente sobre esa jugada del principio.