jueves, 3 de noviembre de 2011

Historia 1: capítulo 5

Corinne salió del baño corriendo y diciendo que había estado allí mucho tiempo y que Alexi y Brian podrían sospechar. Me dejó sola pensando en la conversación que acababamos de tener.
Vampiros.
La cabeza me daba vueltas solo de pensarlo. Tuve que agarrarme al lavabo para no caerme. ¿Cómo podían ser vampiros? ¿En que cabeza cabría semejante idea? Seguro que se trataba de una broma pesada. Si era así, ¿por qué me afectaba tanto la sola idea de que fuera cierto?
Sin embargo eso encajaba con lo que Lucy nos había contado a Abbie y a mi esta mañana. No es que fuera una experta pero todo el mundo sabía que los vampiros no comen, al menos no comida humana, y Ben había estado una temporada sin comer. Tampoco dormían, y Ben salía muy de noche. Además, deseaban sangre más que ninguna otra cosa, y Ben se mantuvo alejado de todos por un tiempo. No era dificil averiguar que habría estado haciendo en ese tiempo: apdrender a controlar su sed y a engañar a todos con la comida.
Ahora no tenía tiempo para pensar en todo esto. La sirena estaba a punto de tocar y tenía que ir a clase de biología. Con Ben. ¿Debería tener miedo? No estaba segura, ni siquiera creía que lo que Corinne me había contado fuera cierto. Pero de ser así, ¿tendría que sentir miedo de Ben? Lo más seguro es que de Alexi y Brian sí, pero no de Ben. Él se había portado bastante bien conmigo hasta el momento. Había sido el primero en hablarme en todo el instituto y me acompañó en la ambulancia cuando la bola me golpeó la cabeza.
Llegué al laboratorio de biología y él ya estaba sentado en nuestra mesa. Inspiré hondo y tragué antes de entrar. Pero todo el miedo que pudiese sentir desapareció en el mismo momento en que nuestras miradas se cruzaron y me dedicó una de sus sonrisas. Decidí que tenía que hablar con él sobre lo que Corinne me había dicho, pero ¿cómo sacar el tema? Desde luego no era un tema del que se hablara continuamente.
Eché una mirada nerviosa al resto de la clase mientras pensaba un modo de iniciar la conversación. Entonces vi la solución ¿cómo no se me había ocurrido antes? Las novelas y las películas de vampiros. Siempre habían existido este tipo de novelas sobre todo lo sobrenatural, nunca pasaban de moda, es más, durante un tiempo incluso estuvieron entre los records de ventas, en el caso de las novelas, y en el de las películas, entre las más taquilleras.
- ¿Qué tal?- le pregunté.- Parece que Alexi te tiene muy bien controlado.
- Sí, supongo no me queda más remedio.- dijo desviando la mirada.
- ¿Qué es lo que pasa? Sabes que a mí puedes contarme cualquier cosa.
-Creeme, esto sería demasiado para cualquier persona.- parecía evidente que quería evitar el tema, pero no lo iba a dejar pasar. Si lograba que me lo contara todo, quizá podría ayudarlo de algún modo, a él y a Corinne.
- ¿Sabes? Últimamente no encuentor ningún buen libro de vampiros que leer.- noté por el rabillo del ojo como se tensaba.- ¿Tú podrías recomendarme alguno? ¿Conoces alguna historia de vampiros?- no se por qué lo hice, pero no pude evitar guiñarle un ojo.
Él me miraba sorprendido. Por su reacción debía estar preguntandose cómo era que lo sabía. Debía agredecerle a Corinne de algún modo, sin levantar las sospechas de Alexi y Brian. En ese momento me sentí mal por hecharle la limonada por la cabeza, pero entonces me pareció que se lo merecía.
- Ahora que lo dices si que conozco una.- aunque eso era lo que quería oir, lo dijo mirando al frente.
- Bien, estaré dispuesta a escucharla cuando quieras contarmela.
El resto del día continuo sin ninguna novedad. Ben y Corinne a entera disposición de Alexi. Yo lo pasé con Lucy y Abbie. Juntas nos reímos mucho, como nunca lo había hecho con mis amigas de Madrid. Ellas eran unas buenas chicas y me sentía muy cómoda con ellas.
Cuando terminaron las clases, Lucy se fue con su hermano en el coche, mientras que Abbie y yo cogimos el autobús. No convendría enfadar a Alexi despues de lo que sabía, aunque eso no significaba que la fuese a obedecer ciegamente. No pensaba rendirme, simplemente iba a cambiar de método.
Cuando llegué a casa encontré una nota de mi madre en la cocina.
Rebeca, ha surgido un imprevisto en el trabajo. Tengo que viajar a Nueva York para solucionarlo. Siento irme de este modo, dejandote sola sin previo aviso. Estaré fuera un par de noches, es decir, estamos a miercoles, por lo tanto regresaré el viernes por la tarde. Esa noche vermos la película que tu quieras. Lo siento
Besos
Mamá
Vaya, esto era totalmente inesperado. Aunque no cambiaba mucho las cosas, ya que mamá siempre estaba fuera hasta la hora de la cena y despues solía acostarse pronto, al menos la mayoría de los días. Su trabajo la dejaba agotada. Pero esta noche estaría sola en casa y no pensaba desaprovechar la ocasión. No es que estuviese planeando una fiesta, al fin y al cabo a la mañana siguiente habría clase, aun así iba a disfrutar de esa noche a mi manera.
Podeis llamarme aburrida si quereis, pero lo primero que hice fueron mis deberes, no quería que despues me asaltaran los remordimientos. Una vez los terminé me dispuse a preparar mi noche sola en casa.
Llamaría a Lucy y a Abbie para que vinieran a dormir a mi casa esta noche. Veríamos una película, comeríamos palomitas y gominolas y nos acostaríamos tarde hablando de todo lo que se nos ocurriera. Así que antes de que cerraran las tiendas salí a comprar las palomitas, las chucherías y también unos refrecos.
Ya eran cerca de las siete cuando llamé a casa de Abbie. Me dijo que no podía venir ya que sus padres eran muy estrictos y no la dejaban salir entre semana, mucho menos quedarse a dormir en casa de una amiga. Después probé suerte con Lucy. Ella tampoco podía. Tenía un examen de economía al día siguiente y pensaba estudiar hasta tarde.
Eso me dejaba sola con la pelicula y las palomitas, así que eso fue precisamente lo que hice. Ver yo sola la película y comerme las palomitas y las gominolas como si fuera la cena.
Sin embargo, sola no podía disfrutar de la película. Era una comedia y como tal te reías más cuando la veias en compañía de alguien. De modo que apagué la tele y salí a dar una vuelta.
Era tarde, aproximadamente las once y media, y hacía frío. Pero aun así me dirigí hacia el parque para distraerme. No me apetecía nada volver a casa y estar completamete sola, una vez más.
Me senté en un banco y me tumbé para observar las estrellas. Las noches en las que no podía dormir abría la ventana de mi habítación y me sentaba en el alfeizar a comtemplar las acontemplar las estrellas. Esto lograba que mi cuerpo y mi mente se relajaran y permitiran que el sueño me venciese.
En esta ocasión ocurrió igual. Sentí como el sueño me invadía y supe que tendría que volver pronto a casa o sería capaz de dormirme por el camino. Aunque se estaba tan agusto así, calentita en mi anorak, que no quería moverme.
- ¿Rebeca?
Oir como alguien pronunciaba mi nombre me hizo abrir mis ojos de golpe y salir de la ensoñación en la que me encontraba. Traté de incorporarme tan deprisa que mi mano resbaló en el borde el banco y caí al suelo.
Unos brazos me cogieron en el último instante y evitaron mi golpe contra el suelo. Mire hacia mi rescatador y me sorprendí al descubrir el rostro de Ben.
- ¿Qué... qué haces aquí?
- Yo iba a preguntar lo mismo.- contestó con un sonrisa torcida, aun manteniendome entre sus brazos.
- Yo... verás... estoy sola en casa y me aburría... así que... vine a ver las estrellas.- ¿por qué diablos me ponía tan nerviosa? Oh. Claro. Quizá tenía algo que ver con el hecho de estar en brazos del chico que me gustaba.
- Así que las estrellas, ¿eh?- dijo sentándose en el banco y acunandome contra su pecho.
Así como estaba podía inhalar su aroma, una deliciosa y delicaba mezcla de miel y jazmín. Ambos permanecimos en silencio unos instantes. No era un silencio incómodo, sino agradable, un silencio en el que juntos contemplamos las estrellas.
Noté como mi cuerpo se relajaba una vez más, solo que esta estaba en su regazo. No quería dormirme, no mientras estuviera con él. Quería aprovechar estos escasos minutos en los que Alexi no estaría cerca de él controlandolo continuamente, estos momentos en los que era libre para hacer con su vida lo que quisiera.
Entonces me miró y rió. Fue una risa leve pero aun así me gustó oirle reir. Debía haberlo pasado muy mal teniendo incluso que evitar a su familia...
- Parece que lo mejor es que te lleve a casa, o terminarás durmiendote aquí en el parque.- un calor recorrió mi rostro sonrojandolo. ¿Tanto se me notaba que estaba rendida?
No encontré palabras para contestarle, así que me limité a asentir y a enderecerme para levantarme.
- Tengo la sensación que te vas a caer en algún momento vencida por el sueño.- comentó manteniendo su brazo alrededor de mi cintura apretandome contra su cuerpo.
Me guió hasta mi casa mientras yo sentía como el sueño se apoderaba de mí. ¿Realmente estaba tan cansada? Ni siquiera me había dado cuenta de ello. Sin poder evitarlo mis ojos se cerraron sumiendome en la oscuridad.
El crujido de la puerta me despertó. Hizo que un gemido escapara de entre mis labios, mientras me giaraba y me cubría la cabeza con el cobertor.
- Lo siento. No era mi intención despertarte.
Ben.
Oh Dios mio. Era cierto, él debía haberme traído a casa y acostado en mi cama. No me acordaba que me había dormido mientras caminabamos hacia mi casa con Ben.
- ¿Ben?- dije asomando los ojos por encima del cobertor.
- Dime.
-Gracias. Gracias por traerme a casa.
- No es necesario que me lo agradezcas. Al fin y al cabo no podría haberte dejado dormida en un banco del parque. Era lo mínimo que podía hacer.
- Aun así, gracias.- insistí.
- Soy yo quien debería darte las gracias.- eso me sorprendió, ¿qué había hecho yo que él tuviera que agradecerme?
- ¿Tú? ¿A mí? ¿Por qué?
- Por... por lograr que, durante un rato, me olvidara de mis problemas.- contestó mirando al suelo.
- ¿Problemas?- inmediatamenteme arrepentí de pronunciar esas palabras en voz alta.
Seguro que esos problemas de los que hablaba tenían que ver con vampiros y Alexi. No quería recordarle eso ahora. Sin embargo, él me miró y volvió a dedicarme una sonrisa torcida.
- ¿Quieres escuchar una historia ahora, o estás demasiado cansada?
- ¿Una historia...?- no podía creer que fuera a abrirse ahora, aunque eso era lo que quería.
- Una sobre vampiros.
Asentí con la cabeza mientras me incorporaba en mi cama para quedarme sentada abrazando mis piernas con mis brazos a traves del cobertor. Ben se sentó en el borde dela cama, y entonces mirando al suelo comenzó a hablar.
- Empezaba un nuevo curso y ese año había dos estudiantes nuevos. Los nuevos estudiantes siempre causaban alboroto, y con estos dos no iba a ser distinto. Se trataba de un chico y una chica hermanos de la misma edad, mellizos. Los dos compartían grandes habilidades tanto en lo académico como en el deporte, ademas de ser increiblemente guapos. Aunque todos querían hablar con los nuevos, ellos nunca le dirigían la palabra a nadie, tan solo miradas de desprecio. Con el tiempo todos los estudiantes pasaron a temerlos y ha obedecerlos.
>> Todos menos dos, una chica y un chico. El chico era demasiado rebelde como para limitarse a vivir bajo las miradas amenazantes de un par de estudiantes. La chica, apesar de no ser tan atrevida como el chico, tenía el suficiente orgullo como para desafiarles. Eso pareció atraer a los hermanos. Ellos se acercarona los dos "rebeldes" ganandose su confianza. Un tiempo después, la chica comenzó a salir con el nuevo, algo más tarde el chico se convirtió en el novio de la hermana de este. El resto del instituto envidió a la chica y el chico que salían con los nuevos. Sin embargo su relación no era el cuento de hadas que todos pensaban, y no tardó en convertirse en pesadilla.
>> El día del baile de graduación, el más esperado por todos los alumnos, fue el día en el que las cosas se torcieron para los dos "afortunados" novios de los nuevos estudiantes. Como es costumbre los chicos recogieron a las chicas en su casa y fueron al baile. Todo parecía ir sobre ruedas. Pero, después de un par de bailes y de copas, el nuevo estudiante desapareció con la chica. El otro chico, aprovechando que su novia estaba en el servicio, salió fuera para despejarse un rato. Cuando se alejó lo suficiente del gimnasio, escuchó unos gritos aterradores. Los gritos de su amiga.
>> Sin ni siquiera pensarlo corrió hacia el lugar del que procedían los gritos. Pero llegó tarde. Al llegar allí encontró a su amiga tendida en el suelo, muerta, y al chico nuevo con unos enormes colmillos llenos de sangre y mirandolo con ojos enfebrecidos. Ante tal escena, corrió todo lo que pudo para alejarse de ese lugar. No quería volver a ver a los nuevos estudiantes.
>> Vampiros. Eso era lo que su mente repetía una y otra vez. Pero el chico no quería admitirlo. No podía creelo. Siguió corriendo hasta que no pudo más. Se detuvo a las afueras de la ciudad, cerca del polígono industrial. De pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Alguien le había seguido. No dejaba de pensar en el vampiro que acababa ver matando a su amiga. Oyó una voz que lo llamaba. Su novia se encontraba detras de él, junto a su hermano y a la chica a quien creyó muerta. Los tres tenían los mismo ojos enloquecidos.
>> - No deberías haber huído. Solo te ha servido para agotarte, a tí y a nuestra paciencia.- le dijo ella.- ¿Sabes? Mi hermano ha sido descuidado permitiendo que le vieras hacerlo, pero al fin y al cabo tu tambien tienes derecho a saber lo que te va a pasar.
>> - No te acerques.- amenazó el chico sintiendose acorralado y provocando las risas de sus atacantes.
>> - ¿Qué me haras si lo hago?- volvió a reir ella mientras se lanzaba sobre él.
>> - ¡Corinne! ¡Corinne, ayudame! Tú tienes la fuerza necesaria... ¡Ayudame!
>> El muchacho estaba desesperado. Le suplicó una y mil veces a su amiga que lo ayudase, pero ella se limitó a desviar la mirada. De pronto los gritos cesaron y el corazón del muchacho dejó de latir. Lo habían combertido en uno de ellos. En un vampiro.
>> Para desgracia del chico sus problemas no terminaron esa noche. Le costó tiempo acostumbrarse a moverse y a actuar como un humano dado que ya no lo era. Cuando logró llegar a casa ya era la mañana del día siguiente. El chico tenía una hermana de su misma edad, quien le había estado esperando en su propio cuarto. Al verlo entrar le preguntó donde se estado preocupada por él. Pero no estaba para sentimentalismos, el olor de la sangre era demasiado irresistible. Necesitó su mayor esfuerzo para controlarse el tiempo que le llevó echar a su hermana de su habitación con la barata escusa de que se había peleado con su novia y no quería volver a verla. Le hizo prometer a su hermana que no contaría nada a sus padres sobre la hora a la que había llegado a casa, tratando de evitarse más problemas.
>> Agradeció el comienzo de las vacaciones, de este modo no tendría que acercarse a nadie y no pondría en peligro ninguna vida. Trató de apartase de su familia tanto como le fue posible y salía todas las noches cuando todos dormían a cazar. No cazaba humanos, nunca se permitiría hacer daño a ninguna persona, conocida o no. En vez de humanos cazaba cualquier animal que se le presentasen, ardillas, pajaros, gatos, realmente no importaba. Ya no comería más comida humana, solo sangre. O eso pensaba.
>> Poco antes de comenzar el nuevo curso había logrado aprender a controlarse lo suficiente para estar cerca de cualquiera sin ser peligroso para esta persona. Creía que podría mantener una fachada normal delante de todo el mundo. Pero estaba equivocado. Un día su hermana se le acercó a preguntarle que era lo que le había sucedido, por qué había roto con su novia. Estaba preocupada por él nuevamente porque el muchacho no comía nada. Él no sabía como podía haber sido tan estúpido como para no notar ese detalle. Se enfureció consigo mismo y lo pagó con su hermana, quien creyó que su enfado se debía a sus preguntas personales. Él prefirió dejarla en el error, ya que la verdad sería demasiado para su hermana.
>> Cuando comenzaron las clases volvió a ver a los otros tres vampiros. Era la primera vez que los veía después de esa fatídica noche. La mirada de su amiga reflejaba verguenza, posiblemente por no haberle ayudado cuando él se lo pidió. Pero él no podía culparla por ello, al fin y al cabo los dos vampiros más experimentados del grupo jamás se lo hubiesen permitido. Su ex-novia lo quería completamente bajo sus ordenes, ella decía que ahora que estaba transformado en vampiro le debía fidelidad , ella era su ama y él su exclavo. Con su amiga y el otro vampiro ocurría igual. Ahora los dos chicos, antes humanos, estaban bajo el control de "sus amos".
>> Sin embargo, las cosas no eran como antes entre los cuatro. El nuevo vampiro seguía con su caracter rebelde tratando de liberarse de las ataduras que le habían sido impuestas, mientras que la nueva vampira defendía los intereses de "sus amos".